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Conferencia que pronunció en Puerto Príncipe, en el día de su muerte, el 12 de enero, víctima del terremoto de Haití, la doctora Zilda Arns Neumann, pediatra y especialista en Salud Pública, fundadora y coordinadora de la Pastoral de la Infancia Internacional y coordinadora en Brasil de la Pastoral de la Persona con Sida.

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Agradezco la honrosa invitación que me han hecho. Quiero manifestar mi gran alegría por estar aquí con todos ustedes en Puerto Príncipe, Haití, para participar de la asamblea de los religiosos.

Como hermana de dos franciscanos e tres hermanas religiosas de la Congregación de las Hermanas Escolares de Nuestra Señora, estoy muy feliz entre todos ustedes. Doy gracias a Dios por esto momento. En realidad, todos nosotros estamos aquí, en este encuentro, porque sentimos dentro de nosotros una fuerte llamada a difundir en el mundo la buena noticia de Jesús. La buena noticia, transformada en acciones concretas, es luz y esperanza en la conquista de la PAZ en las familias y en las naciones.

La construcción de la Paz empieza en el corazón de las personas y tiene su fundamento en el Amor, que tiene sus raíces en la gestación y en la primera infancia, y se transforma en Fraternidad y corresponsabilidad social.

La Paz es una conquista colectiva. Tiene lugar cuando impulsamos a las personas, cuando promovemos los valores culturales y éticos, las actitudes y prácticas de búsqueda del bien común, que aprendemos de nuestro Maestro Jesús: “Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.” (Jn 10, 10) Se espera que los agentes sociales sigan, además las referencias éticas y morales de nuestra Iglesia, sean como Ella, maestra en orientar a las familias y comunidades, especialmente en el área de salud, educación y derechos humanos.

De este modo podemos formar masa crítica en las comunidades cristianas y de otras religiones, en favor de la protección del niño desde la concepción, y más excepcionalmente hasta los seis años, y del adolescente. Debemos esforzarnos para que nuestros legisladores elaboren leyes y los gobiernos ejecuten políticas públicas que incentiven la calidad de educación integral de los niños y salud, como prioridad absoluta.

El pueblo siguió a Jesús porque tenía palabras de esperanza. Así nosotros somos llamados a anunciar experiencias positivas y caminos que lleven las comunidades, familias el país a serien más justos y fraternos. Como discípulos y misioneros, invitados a evangelizar, sabemos que la fuerza propulsora de la transformación social está en la práctica del más grande de todos los mandamientos de la Ley de Dios: el Amor, expresado en la solidaridad fraterna, capaz de mover montañas. “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos” significa trabajar por la inclusión social, fruto de la Justicia; significa no tener prejuicios, aplicar nuestros mejores talentos en favor de la Vida Plena, prioritariamente de aquellos que más lo necesitan.

Sumar esfuerzos para alcanzar los objetivos, servir con humildad y misericordia, sin perder la propia identidad. Todo este caminar necesita la comunicación constante para iluminar, animar, fortalecer y democratizar nuestra Misión de Fe y Vida. Creemos que esta transformación social exige una inversión máxima de esfuerzos para el desarrollo integral de los niños. Este desarrollo empieza cuando el niño se encuentra aún en el vientre sagrado de su madre. Los niños, cuando están bien cuidados, son semillas 2 de Paz y Esperanza. No existe ser humano más perfecto, más justo, más solidario y sin prejuicios que los niños. Por algo dijo Jesús: “… si ustedes no se hacen como estos niños, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 18, 3). Y “Dejen que los niños vengan a mí, pues de ellos es el Reino de los Cielos” (Lc 18, 16). Hoy voy a compartir con ustedes una verdadera historia de amor e inspiración divina, un sueño que se hizo realidad. Como les ocurrió a los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35), “Jesús caminaba todo el tiempo con ellos. Lo reconocieron al partir el pan, símbolo de la vida.” En otro pasaje, cuando la barca en el mar de Galilea estaba a punto de hundirse bajo las olas violentas, allí estaba Jesús con ellos, para calmar la tormenta. (Mc 4, 35-41).

Con alegría voy a contarles lo que “he visto y de lo que he sido testigo” a lo largo de 26 años, desde la fundación de la Pastoral de la Infancia en septiembre de 1983. Aquello que era una semilla, que empezó en el pueblo de Florestópolis, estado de Paraná, en Brasil, se ha convertido en Organismo de Acción Social de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, presente en 42.000 comunidades pobres y en 7.000 parroquias de todas las Diócesis de Brasil. Por la fuerza de la solidaridad fraterna, una red de 260 mil voluntarios, de los cuales 141 mil son lideres que viven en comunidades pobres, 92% son mujeres, e participan permanentemente en la construcción de un mundo mejor, más justo y más fraterno, al servicio de la Vida y la Esperanza.

Cada voluntario dedica el por lo medio de 24 horas al mes a esta Misión transformadora de educar a las madres y familias pobres, compartir el pan de la fraternidad y generar conocimientos para la transformación social. El objetivo de la Pastoral de la Infancia es reducir las causas de la desnutrición y la mortalidad infantil, promover el desarrollo integral de los niños, desde su concepción hasta los seis años de edad. La primera infancia es una etapa decisiva para la salud, la educación, la consolidación de valores culturales, el cultivo de la fe y la ciudadanía, con profundas repercusiones a lo largo de la vida. Un poco de historia: Soy la decimosegunda de 13 hermanos, cinco de ellos son religiosos. Tres Hermanas religiosas y dos sacerdotes franciscanos.

Uno de ellos es D. Paulo Evaristo, el Cardenal Arns, Arzobispo emérito de Sao Paulo, conocido por su lucha a favor de los Derechos Humanos, principalmente durante los veinte años de la dictadura militar de Brasil. En mayo de 1982, al volver de una reunión de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Ginebra, D. Paulo me llamó por teléfono por la noche. En aquella reunión, James Grant, entonces Director Ejecutivo de UNICEF, le habló con insistencia sobre el suero oral. Considerado como el mayor adelanto de la medicina del siglo pasado, ese suero era capaz de salvar de la muerte a millones de niños que podrían morir por deshidratación debida a la diarrea, una de las principales causas de mortalidad infantil en Brasil y en el mundo. James Grant logró convencer a D. Paulo para que motivara a la Iglesia Católica a enseñar a las madres a preparar y administrar el suero oral.

Esto podría salvar millares de vidas. Viuda desde hacía cinco años, yo estaba, aquella noche histórica, reunida con los nietos, de entre nueve y diecinueve años, cuando recibí la llamada telefónica de mi hermano D. Paulo. Me contó lo que había pasado y me pidió que reflexionara sobre ello. ¿Cómo hacer realidad la propuesta de la Iglesia a ayudar a reducir la muerte de los niños? Yo me sentía feliz ante este nuevo desafío. ¡Era lo que más deseaba: educar a las madres y familias para que supieran cuidar mejor de sus hijos! Creo que Dios, en cierto modo, me había preparado para esta misión.

Basada en mi experiencia como médica pediatra y especialista en Salud Pública y en los muchos años de dirección de los servicios públicos de salud materno-infantil, comprendí que, además de mejorar la calidad de los servicios públicos y facilitarles a las madres e niños el acceso a ellos, lo que más falta les hacía a las madres pobres era el conocimiento y la solidaridad fraterna, para que pudieran poner en práctica algunas medidas básicas sencillas y capaces de salvar a sus hijos de la desnutrición y la muerte, como por ejemplo la educación alimentar y nutricional para las embarazadas y sus niños, la lactancia materna, las vacunas, el suero casero, el control nutricional, además de conocimientos sobre señales y síntomas de algunas enfermedades respiratorias y cómo prevenirlas.

Me vino a la mente entonces la metodología que utilizó Jesús para saciar el hambre de 5.000 hombres, sin contar a las mujeres y los niños. Era de noche y tenían hambre. Los discípulos le dijeron a Jesús que lo mejor era que se fueran a sus casas, pero Jesús les ordenó: “Denles de comer ustedes mismos”. El apóstol Felipe le dice a Jesús que no tenían dinero para comprar comida para tanta gente. Andrés, hermano de Simón, señaló a un niño que tenía dos peces y cinco panes. Y Jesús mandó que se sentaran en grupos de cincuenta a cien personas (en pequeñas comunidades). Entonces pensé: ¿Por qué mueren millones de niños mueren por motivos que se pueden fácilmente prevenir? O ¿cuál es la causa de que se vuelvan violentos y criminales en la adolescencia? Recordé el inicio de mi carrera, cuando me desafié a mí misma a querer disminuir la mortalidad infantil y la desnutrición. Venían a mi memoria miles de madres que cambiaban la leche materna por un biberón diluido en agua sucia.

Otras madres que no vacunaban a sus hijos, cuando todavía no había cesta básica en el Centro de Salud. Otras madres que limpiaban la nariz a todos sus hijos con el mismo trapo, o pegaban a sus hijos y los humillaban cuando hacían pipí en la cama. Y todavía más triste, cuando el padre llegaba a la casa borracho. Al oír el llanto de hambre y de cariño de sus hijos, les pegaba incluso cuando eran muy pequeños. Se sabe, según los resultados de investigaciones de la OMS, cuya publicación acompañé en 1994, que los niños maltratados antes de un año de edad tienen una tendencia significativa a la violencia, y con frecuencia se hacen criminales antes de los 25 años.

¿La Iglesia, que somos todos nosotros, qué deberíamos hacer? Tuve la seguridad de seguir la metodología de Jesús: organizar al pueblo en pequeñas comunidades; identificar líderes, familias con embarazadas y niños menores de seis años. Los líderes que se dispusieran a trabajar voluntariamente en esta misión de salvar vidas, serían capacitados, en el espíritu de fe y vida, y preparados técnica y científicamente, en acciones básicas de salud, nutrición, educación y ciudadanía. Serían acompañados en su trabajo para que no se desanimaran. Tendrían la misión de compartir con las familias la solidaridad fraterna, el AMOR, los conocimientos sobre los cuidados con las embarazadas y los niños, para que éstos estén sanos y felices.

Así como Jesús ordenó que mirasen si todos estaban saciados, tendríamos que implantar un sistema de informaciones, con algunos indicadores de fácil comprensión, incluso por líderes analfabetos o de baja 4 escolaridad. Y ya veía ante mí muchos cestos de sabiduría y amor aprendidos con el pueblo. Sentí que ahí estaba la metodología comunitaria, pues podría desarrollarse a gran escala por las diócesis, parroquias y comunidades. No solamente para salvar vidas de niños, sino también para construir un mundo más justo y fraterno. Sería la misión del “Buen Pastor”, que está atento a todas las ovejas, pero da prioridad a aquéllas que más lo necesitan. Los pobres y los excluidos. En aquella maravillosa noche, diseñé en el papel, una comunidad pobre, donde identifiqué familias con embarazadas y niños menores de seis años y líderes comunitarios, tanto católicos como de otras confesiones y culturas, para llevar adelante acciones de una manera ecuménica, pues Jesús vino para que “todos tengan Vida y Vida en abundancia” (Juan 10,10).

Estos es lo que necesita ser hecho aquí en Haití: hacer un mapa de las comunidades pobres, identificar los niños menores de 6 anos y sus familias, y lideres comunitarios que desean trabajar voluntariamente. Desde la primera experiencia, la Pastoral de la Infancia cultivó la metodología de Jesús, que Él aplicaba a gran escala. En Brasil, en más de 40.000 comunidades, de 7.000 parroquias de todas las 272 Diócesis y Prelaturas. Se está extendiendo, gradualmente, a otros veinte países. Éstos son, en América Latina y el Caribe: Argentina, Bolivia, Colombia, Paraguay, Uruguay, Perú, Venezuela, Guatemala, Panamá, República Dominicana, Haití, Honduras, Costa Rica y México; en África: Angola, Guinea-Bissau, Guinea Conakry y Mozambique y en Asia: Filipinas y Timor Oriental. Para organizar mejor el compartir las informaciones y la solidaridad fraterna entre las madres y familias vecinas, las acciones se basan en tres estrategias de educación y comunicación: individual, grupal y de masas.

La Pastoral de la Infancia utiliza simultáneamente las tres formas de comunicación para reforzar el mensaje, motivar y promover cambios de conducta, fortaleciendo las familias con informaciones sobre como cuidar de los niños, promoviendo la solidaridad fraterna. La educación y la comunicación individual se hacen a través de la Visita Domiciliaria Mensual a las familias con embarazadas y niños. Los líderes acompañan a las familias vecinas en las comunidades más pobres, en áreas urbanas y rurales, en aldeas indígenas y en quilombos, en las áreas de la ribera del Amazonas.

Atraviesan ríos y mares, suben y bajan montes de gran pendiente, caminan leguas, para oír los clamores de las madres y familias, educarlas y fortalecer la Paz, la Fe y los conocimientos. Intercambian ideas sobre salud y educación de los niños y de las embarazadas; enseñan y aprenden. Con mucha confianza y ternura, fortalecen el tejido social de las comunidades, lo que lleva a la inclusión social. Motivados por la Campaña Mundial patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en 1999, con el tema “Una vida sin violencia es un derecho nuestro”, la Pastoral de la Infancia incorporó una acción permanente de prevención de la violencia con el 5 lema “La Paz comienza en casa”.

Utilizó como una de las estrategias de comunicación, la distribución de seis millones de folletos con los “10 Mandamientos para lograr la paz en la familia”, debatidos en las comunidades y en las escuelas, de norte a sur del país. Las visitas, entre tantas otras acciones, sirven para promover la Lactancia Materna, una escuela de diálogo y compartir, principalmente cuando se da como alimento exclusivo hasta los seis meses y se continúa dando como alimento preferente hasta más de un año, incluso hasta más de dos años, complementado con otros alimentos saludables. La succión adapta los músculos y huesos para una buena dicción, una mejor respiración y una arcada dental más saludable. El cariño de la madre acariciando la cabeza del bebé mejora la conexión de las neuronas. La psicomotricidad del niño que mama del pecho es más avanzada. Tanto es así que se sienta, anda, y habla más pronto, aprende mejor en la escuela.

Es el factor esencial para el desarrollo afectivo y protección de la salud de los bebés, para toda la vida. La solidaridad despunta, promovida por las horas de contacto directo con la madre. Durante la visita domiciliaria, la educación de las mujeres y de sus familias eleva la autoestima, estimula los cuidados personales y los cuidados con los niños. Con esta educación de las familias se promueve la inclusión social. La educación y la comunicación grupal tienen lugar cada mes en miles de comunidades. Es el Día de la Celebración de la Vida. Momento dedicado al fortalecimiento de la fe y de la amistad entre las familias. Además del control nutricional, están los juguetes y juegos con los niños y la orientación sobre ciudadanía. En este día las madres comparten prácticas de aprovechamiento adecuado de alimentos de la región de bajo coste y alto valor nutritivo.

Las frutas, hojas verdes, semillas y tallos, que muchas veces no son valorados por las familias. Otra oportunidad de formación grupal es la Reunión Mensual de Reflexión y Evaluación de los líderes en la comunidad. El objetivo principal de esta reunión es discutir y establecer soluciones para los problemas encontrados. Estas acciones integran el sistema de información de la Pastoral de la Infancia para poder acompañar los esfuerzos realizados y sus resultados a través de Indicadores. La desnutrición fue controlada. De mas de 50% de desnutridos en el comienzo, hoy está en el 3,1%. La mortalidad infantil fue drásticamente reducida y hoy está en 13 muertes por mil nacidos vivos en las comunidades con Pastoral de la Infancia. El índice nacional es 23,3, pero se sabe que las muertes en comunidades pobres, donde está la Pastoral de la Infancia, es mas grande que el por lo medio general.

En 1982 la mortalidad infantil en Brasil fue 82,8 por mil nacidos vivos. Estos resultados han servido de base para conquistar entidades, como el Ministerio de Salud, UNICEF, Banco HSBC y otras Empresas. Ellas, nos apoyan en las capacitaciones y en todas las actividades básicas de salud, nutrición, educación y ciudadanía.

EL COSTE NIÑO/ MES es de menos de UN DÓLAR. En relación a la educación y a la comunicación de masas presentaré tres experiencias concretas de cómo la comunicación es un instrumento de defensa de los derechos de la infancia. 6 Materiales impresos El material impreso diseñado específicamente para ayudar en la formación del líder de la Pastoral de la Infancia, lo instructores y los multiplicadores y servir como herramienta de trabajo en la tarea de guiar las familias y comunidades sobre cuestiones de salud, nutrición, educación y ciudadanía. Además del Guía de la Pastoral de la Infancia, se puso en marcha publicaciones como el Manual del Facilitador, Juguetes y Juegos, Comida y los Huertos Familiares, alfabetización de jóvenes y adultos y la movilización social. El periódico de la Pastoral de la Infancia, con una tirada mensual de alrededor de 280 mil, o sea, 3 millones y 300 mil ejemplares al año, y llega a todos los líderes de la Pastoral de la Infancia. Es una herramienta para la formación continua.

El Boletín Dicas abarca cuestiones relacionadas con la salud y la educación para ciudadanía Está especialmente diseñado para los coordinadores y capacitadores de la Pastoral de la Infancia. Cada publicación llega a 7 mil coordinaciones. Para ayudar en la vigilancia de las mujeres embarazadas, la Pastoral de la Infancia, creó la lazos de amor, tarjetas con consejos sobre el embarazo saludable y un parto. Otros materiales impresos de gran impacto social es el folleto con los 10 mandamientos para la Paz en la Familia. 12 millones de folletos se distribuyeron en los últimos años. Además de estos materiales impresos, se envía para las comunidades da Pastoral da Crianza material para el labor de pesaje de los niños, tales como balanzas y también cucharas de medir para la rehidratación oral y sacos de juguetes para los niños jugar en el día de celebración vida.

Material de sonido y vídeo Otra área en la que la Pastoral de la Infancia produce materiales es de sonido y la producción de películas educativas. El Show en vivo de la Radio de la Vida, producido y grabado en el estudio de la Pastoral da Crianza, llega a millones de oyentes en todo Brasil. Con los temas de la salud, la educación de la primera infancia y la transformación social, el programa de radio Viva la Vida se emite semanalmente 3.740 veces. Estamos “en el aire”, de 2310 horas semanales en todo Brasil. Además, el Programa Viva la Vida también se ejecuta en varios tipos de sistemas de sonido de CD y aparatos en las reuniones del grupo. La Pastoral de la Infancia también produce películas educativas para mejorar y dar a conocer su trabajo en las bases. En la actualidad hay 12 títulos producidos que se ocupan de la prevención de la violencia contra los niños, comida saludable, el embarazo, la participación en los Consejos Municipales de Salud, la prevención del SIDA y otros. Campañas Pastoral de la Infancia realiza y colabora en varias campañas para mejorar la calidad de vida de las mujeres embarazadas, familias y niños. Éstos son algunos ejemplos: a. Campañas de sales de rehidratación oral b. Campaña de Certificado de Nacimiento: la falta de información, la distancia de la oficina y la burocracia es que las personas se quedan sin un certificado de nacimiento. 7 La movilización nacional para el registro civil de nacimiento que une el estado brasileño y la sociedad para garantizar a cada ciudadano de pleno derecho el nombre y los derechos. c. Campaña para fomentar la lactancia materna: la leche materna es un alimento perfecto que Dios ha puesto a la disposición en los primeros años de vida. Permanentemente, la Pastoral de la Infancia, promueve la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, y luego continuar con otros alimentos. Esto protege contra la enfermedad, desarrolla mejor y fortalece el niño. d. Campaña para la prevención de la tuberculosis, la neumonía y la Lepra: las tres enfermedades siguen afectando a muchos niños y adultos en nuestro país. La Pastoral de la Infancia prepara materiales específicos de comunicación para educar al público acerca de los síntomas, el tratamiento y los medios de prevención de esta enfermedad. e.

Campaña de Saneamiento: acceso al agua potable y tratamiento de aguas residuales contribuye a reducir la mortalidad infantil. Pastoral de la Infancia en colaboración con otros organismos movilizar a la comunidad a la demanda de tales servicios a los gobiernos locales y utiliza los medios a su alcance para difundir información relacionada con el saneamiento. f. Campaña de prevención del VIH / SIDA y Sífilis: la prueba de prevención del VIH / SIDA y la sífilis durante el período prenatal, posibilita la disminución de 25% a 1% el riesgo de transmisión al bebé. Pastoral de la Infancia apoya la campaña nacional para el diagnóstico precoz de estas enfermedades. g. Campaña para la Prevención de la muerte súbita de bebés “a dormir boca arriba es más seguro”: Con el fin de alertar a sobre los riesgos y prevenir hasta el 70% de las muertes súbitas en la infancia, la Pastoral de la Infancia puso en marcha esta gran campaña, dirigida a los las familias ponen a sus bebés a dormir boca arriba. h. Campaña para la Prevención del Abuso Infantil: Con esta campaña, la Pastoral de la Infancia esclarece las familias y la sociedad sobre la importancia de la prevención de la violencia, palizas y abuso sexual.

Esta campaña incluye también la distribución del folleto con los 10 mandamientos para la paz en la familia, como un incentivo para mantener a los niños en un ambiente de paz y armonía. i. Campaña – 20 de noviembre, día de oración y de acción por la niñez: La Pastoral de la Infancia participa en los esfuerzos globales para la atención integral y protección de los niños y adolescentes, en colaboración con la Red Mundial de Religiones para la Infancia (GNRC. En diciembre de 2009 cumplí 50 años de médica y, antes de 2002, confieso que nunca había oído hablar en ningún programa de UNICEF, o de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ni de otro organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que estimulase la espiritualidad como componente de desarrollo de la persona. Como una de las integrantes de la comitiva de Brasil en la Asamblea de la ONU de 2002, que reunió a 186 países, a favor de la infancia, tuve la satisfacción de oír la definición final sobre el desarrollo integral del niño que contempla su “desarrollo físico, social, mental, espiritual y cognitivo”.

Esto fue un gran avance, y viene al encuentro del proceso de formación y comunicación que hacemos en la Pastoral de la Infancia. En este proceso se ve a la persona de manera completa e integrada en su relación personal, con el prójimo, con el ambiente y con Dios.

Estoy convencida de que la solución de la mayoría de los problemas sociales está relacionada con la reducción urgente de las desigualdades sociales, con la eliminación de la corrupción, con la promoción de la justicia social, con el acceso a la salud y la educación de calidad, la ayuda mutua financiera y técnica entre las naciones, para la preservación y recuperación del medio ambiente. Como señala el reciente documento del Papa Benedicto XVI, Caritas in Veritate (Caridad en la verdad), “la naturaleza es un don de Dios, y precisa ser usada con responsabilidad”. El mundo está despertando por las señales del calentamiento global, que se manifiesta en los desastres naturales, más intensos y frecuentes. La gran crisis económica demostró la interrelación entre los países. Para no sucumbir, se exige solidaridad entre las naciones. Es la solidaridad y la fraternidad lo que más necesita el mundo para sobrevivir y encontrar el camino de la Paz. Final Desde su fundación, la Pastoral de la Infancia invierte en la formación de los voluntarios y en el acompañamiento de niños y embarazadas, en la familia y en la comunidad. Actualmente son 1.985.347 niños (= un millón novecientos ochenta y cinco mil trescientos cuarenta y siete niños), 108.342 embarazadas (= ciento ocho mil trescientas cuarenta y dos embarazadas) de 1.553.717 familias (= un millón quinientas cincuenta y tres mil setecientas diecisiete familias). Su metodología comunitaria y sus resultados, así como su participación en la promoción de políticas públicas con la presencia en Consejos de Salud, Derechos del Niño y del Adolescente y en otros Consejos han llevado a cambios profundos en el país, mejorando los indicadores sociales y económicos.

Los resultados del trabajo voluntario, con la mística del amor a Dios y al prójimo, en sintonía con nuestra madre tierra, que a todos debe alimentar, nuestros hermanos, los frutos y las flores, nuestros ríos, lagos, mares, bosques y animales. Todo esto nos muestra cómo la sociedad organizada puede ser protagonista de su transformación. En este espíritu, al fortalecer los lazos que unen a la comunidad, podemos encontrar las soluciones para los graves problemas sociales, que afectan a las familias pobres. Como los pájaros, que cuidan de sus hijos al hacer un nido alto de los árboles y en las montañas, lejos de los depredadores, las amenazas y peligros, y más cerca de Dios, debemos cuidar de nuestros niños como un bien sagrado, promover el respeto sus derechos y protegerlos.

En el principio, Dios creó el cielo y la tierra (Jn 1, 1); es decir, con estas palabras se afirma que Dios, siendo Creador ha dado principio a todo lo que no es Él y, por tanto, cualquier cosa que exista, así se desconozca, por no estar revelada, nace de Dios, es creada por Dios en su esencia y en su existencia. Y, por tanto, si existen los extraterrestres, existen porque Dios los creó, no porque esos seres son por sí mismos.

Además, en estas palabras, se está afirmando que sólo Dios crea y nada más que Él crea. No existe ningún ser, fuera de Dios, capaz de crear como se le atribuye a Dios, es decir, de la nada. Luego, si existen esos seres, llamados por el hombre extraterrestres, no existen porque alguien distinto a Dios los creó y, por tanto, donde viven es algo también creado por Dios, es un mundo distinto a lo que conocemos, pero también creado por Dios, no por ninguna otra criatura.

Además, también en estas palabras, se está diciendo que la totalidad de lo que existe, aunque el hombre no sea capaz de conocerlo, por su limitación natural, depende de Dios. No porque el hombre ignore la existencia de estos seres y su constitución esencial, esos seres no dependen de Dios.

Por tanto, la Sagrada Escritura es bien clara a este respecto. No nos dice nada sobre la existencia de los seres extraterrestres, pero tampoco lo niega. Y si existen, es porque Dios y sólo Dios los creó.

Entonces, en el supuesto de que Dios crea estos seres, ¿cómo hay que entenderlos en el plan de Dios? Porque la Sagrada Escritura es clara: En el principio existía el Verbo… y el Verbo era Dios… Todo fue hecho por Él y sin Él nada ha sido hecho (Jn 1, 1-3). Dios ha creado todo por el Verbo. Entonces, ¿qué relación tienen los seres extraterrestres con relación al Verbo? ¿Cómo se sustentan en el Plan de Redención que el Verbo Encarnado trae al mundo? En Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra… todo fue creado por Él y para Él, Él existe con anterioridad a todo y todo tiene en Él su consistencia (Col 1,16-17).

La existencia de estos seres debe ser hecha siempre bajo el prisma de Cristo Crucificado, porque no existe ningún ser que no sirva al Verbo Encarnado, que no dependa de Él, que no haga de su vida una plataforma para que se irradie la gloria del Verbo. Y, entonces, esta existencia es desconocida para el hombre porque el hombre la verdad hasta que no es revelada por Dios.

El hombre puede conjeturar sobre ciertos hechos que pueden ocurrir en su universo, tal como lo conoce, pero al no saber la esencia de estos seres, por no estar revelada por Dios, al hombre se le hace muy difícil discernir la verdad en todos esos hechos que se dan.

Por tanto, si estos seres existen, tienen una función en Dios, como lo tienen los ángeles, seres que no pertenecen al universo del hombre, pero que se relacionan en Cristo con el hombre: Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles… (Mt 25,31). Los ángeles pertenecen a Cristo, porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación (cf. Hb 1,14). Entonces, también, los seres extraterrestres deben tener algo que los une de alguna forma a Cristo. Pero esto no está revelado. Luego, todo lo que se diga sobre la misión de los seres extraterrestres carece de fundamento verdadero. Porque hasta que Dios no revele, no hay verdad clara al hombre. Estará en la duda, en la incertidumbre, en la oscuridad, pero no en la claridad.

Virgen de Guadalupe

En Pentecostés celebramos el Amor, pero éste significa sólo Amor. Porque Dios es Amor, y cuando Dios ama lo hace con su Amor.

Pero el Amor en Dios es algo personal, no son unas ideas, unos razonamientos, unos deseos. Dios ama con su Espíritu.

Su Espíritu es Amor, porque Su Espíritu significa que todo cuanto Dios hace lo hace movido por Su Amor.

El Amor de Dios es Su Ser. Y esto no se puede explicar con palabras humanas, porque nadie ha visto a Dios, pero se pueden decir algunas cosas sobre el amor por medio de imágenes y de recursos linguísticos.

El Amor es un placer. Pero el placer en Dios no existe. Es un placer en el sentido que cuando Dios ama produce en el alma una sensación confortable que atrae al alma hacia Él. Es un placer lleno de felicidad, es un placer lleno de majestad divina.

El Amor en Dios es también un sentimiento. Es algo que el alma siente y que le lleva a hacer siempre el bien.

El Amor es también un ser inteligente, que cuando obra lo hace dando inteligencia.

Ángeles y Demonios, la película basada en la novela del mismo nombre que saldrá a la luz el 15 de mayo de 2009

 

Joseph Dias, secretario general del Foro Secular Católico (CSF) explica los contenidos anticatólicos del libro y el film; y se une al boicot la Liga Católica (Catholic League – EEUU).

El BOICOT…

No compre el libro, no vaya a ver la película

No compre el libro, no vaya a ver la película

Nota del editor: La Liga Católica (EEUU) y el Foro Secular Católico (CSF – India) han unido sus fuerzas para prohibir el film anticatólico de Dan Brown “Ángeles y Demonios” que será lanzado en mayo. En el siguiente artículo, Joseph Dias, secretario general del CSF explica una por una las mentiras del libro de Brown que lleva el mismo nombre: Ángeles y Demonios. Particularmente iluminador es el testimonio del personal de la película que da a conocer el Padre Bernard O’Connor, un sacerdote canadiense y oficial de la Congregación para las Iglesias Orientales de la Santa Sede que estuvo en Roma el año pasado, cuando el director Ron Howard estaba filmando la cinta. O sea, quien sabe, de repente Dan Brown, Tom Hanks y Opie Taylor son los Illuminati…

 

Por Joseph Dias

Dan Brown, el autor del Código Da Vinci, parece haberse convertido en un experto en el arte del anticatolicismo y ahora lleva su agenda anticatólica un poco más allá con su novela “Ángeles y Demonios”. Además, el Co-productor, Brian Grazer, quiere que esta nueva cinta sea “menos reverente” que El Código Da Vinci, es decir más liberalmente anticatólica, que ya lo es, si es que uno mira solamente el libro.

Uno no podría objetar a los realizadores, si es que hubieran dejado de lado a figuras históricas y a la Iglesia Católica al hacer su cinta “de culto”. Sin embargo, esto no ha pasado y el film tiene que ver con una serie de personajes históricos y eventos, con mentiras sobre ellos y una satanización de la Iglesia Católica en toda la trama. Las mentiras en la película hacen complicado que uno separe lo que es ficción; y quienes no están familiarizados con la historia de la Iglesia Católica están condenados a irse, después de verla, con una mala opinión de ella.

LA HISTORIA

El protagonista en ambas obras, El Código Da Vinci y Ángeles y Demonios, es el especialista en simbología de Harvard, Robert Langdon (personaje interpretado por Tom Hanks). En Ángeles y Demonios (la película basada en la novela del mismo nombre que saldrá a la luz el 15 de mayo de 2009), Langdon es reclutado por la CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) para investigar lo que ha sucedido con unos de sus físicos: fue encontrado muerto con un misterioso símbolo grabado en el pecho. Este símbolo era el de una sociedad secreta que se creía extinta desde hace mucho, la Hermandad de los Illuminati.

Con el tiempo, Langdon se convence cada vez más de que los Illuminati han regresado. De acuerdo a Brown, la organización, que tenía a Galileo entre sus miembros, fue fundada para afirmar la supremacía de la ciencia sobre la irracionalidad de la religión, especialmente el catolicismo. Ahora busca la venganza, habiendo capturado la antimateria, una peligrosa sustancia descubierta por el científico que fue asesinado. La misión de Langdon es detener a los Illuminati antes de que destruyan al Vaticano con una bomba de tiempo generada a partir de la antimateria.

¿Por qué son anticatólicos el libro y la película?

* Un sacerdote y una religiosa se unen para inseminarse artificialmente: Se puede apreciar la representación de un joven sacerdote que antes de convertirse en Papa se enamora de una religiosa. Ambos desean un hijo, pero también quieren permanecer castos, por lo que recurren a la inseminación artificial.

* Distorsión de hechos concernientes a la vida real: El engaño de Brown está en que intercala personajes de la vida real como Copérnico y Galileo, así como organizaciones verdaderas, como los Illuminati; con asuntos reales como la ciencia y la religión; para llegar así a sus propias y elaboradas conclusiones, que no tienen ninguna raíz histórica ni se basan en hechos históricos; y terminan siendo simples y flagrantes mentiras.

* Falso retrato de la Iglesia Católica: Dan Brown sabe lo que la historia dice y sin embargo deliberadamente lo representa mal. Su distorsión adrede de la verdad está pensada para calumniar a la Iglesia Católica. Brown quiere mostrar que la Iglesia Católica ve a la ciencia como el enemigo y que no se detendrá ante nada para hacerlo a un lado.

* Mentiras sobre la CERN y la antimateria: Brown comienza con una página de “hechos” en la que menciona a la CERN. La describe como una entidad suiza que ha creado la antimateria, “la más poderosa fuente de energía conocida por el hombre”. Es tan poderosa que “un solo gramo de antimateria contiene la energía de una bomba nuclear de 20 kilotones, el tamaño de la bomba arrojada sobre Hiroshima”. Esto simplemente no es cierto.

* CERN clarifica el asunto con hechos: La CERN ha recibido muchas preguntas sobre lo que Brown alega, tanto así que tiene una sección especial en su sitio web para responderlas. Por ejemplo, la web precisa que “CERN no es un instituto suizo, sino una organización internacional”; está localizada en Suiza y parcialmente en Francia. La antimateria sí existe, y es creada rutinariamente en la CERN, pero “no existe la posibilidad de usar la antimateria como una ‘fuente’ de energía”.
Una pregunta común que le hacen a las autoridades de esta organización es: “¿Hacen la antimateria como se describe en el libro?” La respuesta es clara: “No”. Todo el mundo quiere saber qué tan peligrosa es la antimateria en realidad. La CERN precisa que ésta es “totalmente segura, dadas las diminutas cantidades en las que la hacemos. Sería muy peligroso si hiciéramos algunos gramos, pero esto nos tomaría miles de millones de años”.

* La Iglesia Católica usa cualquier medio para liderar la venganza: Más importante todavía, Brown dice en la siguiente página que “la Hermandad de los Illuminati es un hecho”. ¿Y qué buscan los Illuminati? En el libro se dice que “los Illuminati fueron cazados sin piedad por la Iglesia Católica”. En el trailer de la película, Tom Hanks, quien hace el papel de Langdon, dice de la sociedad secreta que “la Iglesia Católica ordenó una masacre brutal para silenciarlos para siempre. Ellos han vuelto por la revancha”. En las páginas 39-40 del libro, se dice que los Illuminati fueron fundados en el siglo XVI, la película afirma lo mismo. En la página 223 se dice que “la palabra de la Hermandad de Galileo comenzó a difundirse en la década de 1630 y que científicos de todo el mundo hacían una peregrinación secreta a Roma esperando poder unirse a los Illuminati….”.

El director de la película, Ron Howard, concuerda: “Los Illuminati se formaron en el siglo XVII. Eran artistas y científicos como Galileo y Bernini, cuyas ideas progresivamente fueron amenazando al Vaticano”. Brown, en su sitio web, reafirma esta idea central: “es un hecho histórico que los Illuminati querían vengarse del Vaticano en el siglo XVII. Los primeros Illuminati –los de la época de Galileo– fueron expulsados de Roma por el Vaticano y cazados sin misericordia”.

* Mentiras sobre los Illuminati: La verdad es que ningún miembro de los Illuminati fue cazado y mucho menos asesinado por parte de la Iglesia Católica. Saber exactamente quiénes fueron los Illuminati demuestra lo falsas que son las afirmaciones de Brown. Los Illuminati fueron fundados por un profesor de leyes llamado Adam Weishaupt, en Baviera, Alemania, el 1 de mayo de 1776. No duraron mucho: colapsó totalmente en 1787. Este no es un asunto en disputa, así que arrastrar a Galileo a esta fábula es bastante deshonesto. Él murió en 1642, casi 150 años antes de que los Illuminati fueran fundados. ¡Brown tiene que saber todo esto porque en su propio sitio web hay una sección sobre los Illuminati que correctamente precisa su fundación en 1776!

*Canonización y la Santa Comunión “prestadas” del paganismo: Ángeles y Demonios afirma que la tradición de la Iglesia de la canonización está tomada de un antiguo rito “para hacerse dios”. Pero los santos no son personas hechas dioses, y en ningún caso los orígenes paganos de la canonización podrían haberse explicado con precisión porque no son tales. No existe, además, absolutamente ninguna evidencia para la afirmación de Brown sobre el hecho que morir por los pecados de otros sea una idea cristiana robada al legendario rey azteca Quetzalcoatl. La Santa Comunión, según Brown, es un concepto que fue tomado de los aztecas. Pero el hecho concreto es que la Cristiandad precede a la civilización azteca por más de 1000 años.

* Más mentiras históricas sobre personajes reales: El libro considera que la CERN inventó Internet, lo que es a todas luces falso. Le da el crédito a dos reporteros de la BBC (de Inglaterra) que ganaron el Premio Pulitzer, pese a que este premio solo se entrega a estadounidenses. Afirma además que Winston Churchill fue un “católico incondicional”, cuando la verdad es que nunca fue católico. Presenta la idea de que la Iglesia Católica es muy rica, cuando en realidad su presupuesto anual de operación se podría comparar al de un quinto de la Universidad de Harvard (EEUU). El libro dice que Copérnico fue asesinado, cuando la historia precisa que murió de un ataque. El texto señala además que Galileo fue un pacifista, aunque no hay evidencias de que lo fuera. Brown toma una creencia: que los científicos cristianos consideran inadecuado el tratamiento médico para una persona joven y lo atribuye falsamente al catolicismo. Pinta además, falsamente, a los católicos como opuestos a la enseñanza de la evolución e identifica a una organización protestante, la Christian Coalition (Coalición Cristiana) como una entidad católica, cuando no lo es.

*El Papa Pío IX retratado como un desviado sexual: Brown quiere promover todo tipo de estereotipo negativo sobre la Iglesia Católica. Uno de los favoritos de todos los tiempos es la alegada fobia de la Iglesia ante la sexualidad. Por eso no debe sorprender que Brown presente al Papa Pío IX como un “maníaco eliminador de penes” que destruyó grandes obras de arte. “En 1857 –dice Brown en la página 159– el Papa Pío IX decidió que la representación masculina completa podría incitar a la lujuria dentro del Vaticano. Así que tomó un cincel y un martillo y destruyó todos los genitales de todas las estatuas masculinas dentro de la Ciudad del Vaticano”.
Pío IX, en vez de ir caminando por el Vaticano con su martillo en mano, golpeando las estatuas masculinas entre las piernas, en realidad apoyó pródigamente las artes y premió a los artistas por sus contribuciones. Es también conocido por haber renovado las pinturas en el Vaticano.

*El Papa Urbano VIII rechaza al escultor Bernini y la escultura de Santa Teresa (de Ávila): Brown guarda sus mejores armas para la supuesta mala reacción del Papa ante la obra maestra de escultura de (Gian Lorenzo) Bernini, “El éxtasis de Santa Teresa”. Según Brown, “el Papa Urbano VIII había rechazado ‘El éxtasis de Santa Teresa’ por ser una obra sexualmente explícita para el Vaticano. Así que la desterró a alguna oscura capilla en el otro lado de la ciudad”. En la misma página, la 442, se lee que “la escultura, como cualquier persona que la ha visto puede atestiguar, era cualquier cosa menos algo científico-pornográfico, pero ciertamente no científico”. En la siguiente página escribe que “la estatua representaba a Santa Teresa sobre su espalda en la agonía de un intenso orgasmo”.
Nuevamente, Brown simplemente crea “hechos” que calcen en su agenda. Para los principiantes en la escultura, Teresa no está sobre su espalda, sino que está sentada. En cuanto a Urbano VIII, no fue un adversario de Bernini, sino que fue su amigo y patrono. En una biografía de Arthur Lubow sobre este gran artista, se precisa que durante los 20 años de pontificado de Urbano VIII, Bernini fue tratado como si fuera de la realeza por el Papa. De hecho, Bernini fue el favorito de todos los Papas mientras vivió, y fue condecorado con la Cruz de la Orden de Cristo.

* Brown eleva a la ciencia al lugar de Dios: En la página 31, uno de los personajes de Brown se regocija al decir que “pronto se probará que todos los dioses son falsos. La ciencia dará la respuesta a casi todas las preguntas que el hombre pueda hacer”. Así que, ¿qué cosa queda? “Sólo quedan algunas preguntas”, escribe Brown, “y esas son las preguntas esotéricas”. ¡Como por ejemplo el verdadero sentido de la existencia! En la página 218, Brown se emociona tanto con la promesa de la ciencia que para expresarlo usa cursivas y exclama: “¡La Ciencia es Dios!”. En la página 474, se pone totalmente a tono: “La medicina, las comunicaciones electrónicas, los viajes especiales, la manipulación genética… estos son los milagros sobre los que les hablamos a nuestros hijos. Estos son los milagros que portamos como prueba de que la ciencia nos dará todas las respuestas”. Y luego se lanza por el oro: “Las antiguas historias sobre inmaculadas concepciones, zarzas ardientes y mares abiertos ya no son relevantes. Dios se ha vuelto obsoleto. La ciencia ha ganado la batalla”.

En esta perspectiva, ¿hay algo que la ciencia no pueda hacer? Evidentemente no. Aquí Brown presenta su postura más extrema (página 658): “¡La ciencia ha venido para salvarnos de la enfermedad, del hambre y del dolor! ¡He aquí la ciencia, el nuevo Dios de los milagros infinitos, omnipotente y benevolente! Ignoren las armas y el caos”. Le ha dado un elixir para los problemas personales: “¡Olviden la soledad fracturada y el peligro interminable. La Ciencia está aquí!”

*El hecho es que el catolicismo promovió la ciencia y la astronomía: la Ciencia no habría progresado si no hubiera sido así. “En los últimos 50 años”, afirma el profesor Thomas E. Woods, Jr., “virtualmente todos los historiadores de la ciencia… han llegado a la conclusión de que la Revolución Científica se debió a la Iglesia”. Para el sociólogo Rodney Stark la razón por la que la ciencia emergió en Europa y no en ningún otro lugar, fue el catolicismo. “Se sabe que en China, en el Islam, en la India, en la Grecia antigua y en Roma, todos tuvieron una muy desarrollada alquimia. Pero solamente en Europa esta alquimia se transformó en química. Por esa razón, muchas sociedades desarrollaron elaborados sistemas de astrología, pero solo en Europa esto llevó a la astronomía”.

El rol pionero de los católicos en la astronomía está fuera de discusión. J.L. Heilborn de la Universidad de California en Berkeley escribe que “La Iglesia Católica ayudó más que nadie financiera y socialmente al estudio de la astronomía por más de seis siglos, desde la recuperación de los estudios antiguos durante la última etapa de la Edad Media hasta la Ilustración”. Solamente los logros científicos de los jesuitas alcanzaron todos los rincones de la tierra.

¿Qué hizo al catolicismo tan amigo de la ciencia y por qué la ciencia se originó en Europa y no en otra parte? Stark sabe porqué: “Porque el Cristianismo representaba a Dios como un ser racional, sensible, fiable y omnipotente, y el universo como su propia creación personal. Se entendía entonces que el mundo natural tiene una estructura estable, racional, legal, que espera (en realidad que invita) a la comprensión humana”.

*La Iglesia y Galileo, muchas falsedades: Los mitos sobre Galileo son tantos que solo unos cuantos se dan el trabajo de consultar los hechos históricos para saber lo que en realidad sucedió. Brown explota esta ignorancia al máximo. Cuando afirma en la página 41 que los “datos de Galileo estaban fuera de discusión”, ni siquiera se acerca a la verdad. Por ejemplo, sabemos que las mareas se explican por las fuerzas gravitacionales de la luna. Pero la fijación de Galileo sobre la tierra girando alrededor del sol no le permitió comprender esto, él pensaba que las mareas debían comprenderse a partir del hecho de que la tierra giraba alrededor del sol. Y lo que es más importante, lo que metió a Galileo en problemas no fueron sus ideas sino su arrogancia: hizo afirmaciones que no podía sustentar científicamente.

Si Galileo fue castigado por sostener que la tierra gira alrededor del sol, ¿entonces por qué Copérnico no fue castigado? Después de todo, Copérnico tuvo esta idea antes de que Galileo diera con ella, y como Galileo, también era católico. La diferencia está en que Copérnico fue un científico honesto: estaba contento con afirmar sus ideas a modo de hipótesis. Galileo rechazó hacer lo mismo, incluso cuando no podía probarlas.

Si la Iglesia Católica quiso sacar a Galileo del mapa, ¿entonces cómo se explica que fuera alabado por su trabajo en Roma en 1611? ¿Por qué el Papa Pablo V lo acogió? ¿Por qué se hizo amigo del futuro Papa, Urbano VIII? Francamente, Galileo nunca se metió en problemas antes de que comenzara a insistir en que el sistema copernicano era positivamente cierto. Cuando estuvo de acuerdo con tratar esto como una hipótesis o como una proposición matemática, no sufrió ni una pizca.

En 1624, el Papa Urbano VIII le dio a Galileo medallas y otros regalos, y le rogó que siguiera realizando su trabajo. De acuerdo a Woods, “Urbano VIII le dijo al astrónomo que la Iglesia nunca había declarado que el sistema de Copérnico era herético, y que la Iglesia nunca haría eso”. Esto, por supuesto, no es lo que Brown quiere que creamos. Ocho años después, Galileo escribió su “Dialogo sobre los principales sistemas del mundo”, lo hizo a pedido del Papa. Pero esta vez Galileo señaló que la teoría copernicana era empíricamente cierta. Además, se presentó como teólogo, no solamente como matemático, y estuvo de acuerdo en hacerlo. La Iglesia no estaba complacida, y se sintió marcada por él. De igual modo, la comunidad científica no estaba impresionada. Su arrogancia era terrible para muchos fuera de la Iglesia así como dentro de ella.

Es fácil para nosotros decir que la Iglesia reaccionó exageradamente con Galileo. Esto es cierto. Pero es también importante notar que nunca fue torturado y no pasó un solo día en prisión. Fue confinado al arresto domiciliario en una modesta casa durante 9 años. Incluso pasó un tiempo en la casa del Arzobispo de Siena. No es exactamente la experiencia tipo gulag (campos de trabajos forzosos rusos en el tiempo de Stalin en donde murieron millones de personas) que nos han hecho creer. ¡Sería interesante saber como explicaría Brown el hecho que el primer líder de la Pontificia Academia para las Ciencias no fue otro que su “mártir” favorito Galileo Galilei!

Si la Iglesia Católica era tan anti-ciencia, ¿por qué el Papa Benedicto XIV otorgó el imprimatur (permiso eclesiástico oficial para la impresión de una obra católica. Con esta autorización se establece que no existe errores morales o doctrinales en la misma) a la primera edición de los trabajos completos de Galileo? Así lo hizo en 1741. Y si se necesita mayores pruebas para demostrar que lo abrasivo de Galileo tuvo algo que ver con la respuesta de la Iglesia, debe considerarse que científicos como el P. Roger Boscovich siguieron explorando las ideas copernicanas mientras Galileo fue encontrado “vehementemente sospechoso de herejía”. También debe notarse que a los católicos nunca se les prohibió leer a Galileo, incluso libros científicos de todo tipo circularon libremente durante y después de la censura a Galileo.

Las razones de Bill Donahue

Según Bill Donahue de la Liga Católica de Estados Unidos, “dentro de poco, el equipo formado por Dan Brown y Ron Howard habrán generado en la audiencia la creencia de que Galileo era miembro de una sociedad secreta, los Illuminati, y que ese grupo busca vengarse del Vaticano por la historia anti-ciencia de la Iglesia Católica. El hecho es que Galileo murió casi 150 años antes que los Illuminati fueran fundados el 1 de mayo de 1776. ¿Por qué mentir entonces? Porque su meta es mostrar a la Iglesia Católica como una enemiga de la ciencia, ¿y qué mejor forma que usar para esto a su mártir favorito, Galileo? La víctima perfecta, la mencionada persecución de Galileo, es citada así como prueba de la guerra de la Iglesia contra la razón”.

* Galileo nunca fue apresado o torturado: Su confinamiento fue un arresto domiciliario, aunque no garantizado, y estaba más en función de su arrogancia que de sus ideas: persistió en presentarlas (tomadas de Copérnico, un científico católico que nunca fue castigado) como científicamente precisas, algo de lo que incluso científicos de su tiempo se mofaban”.

* Testimonios anti Iglesia del personal que produjo la película: El Padre Bernard O’Connor, un sacerdote canadiense y oficial de la Congregación para las Iglesias Orientales de la Santa Sede, estaba en Roma el año pasado mientras el director Ron Howard filmaba la cinta. O’Connor se encontró dos veces con el personal de la misma y conversó de manera informal con unos 20 de ellos. Estaba vestido casualmente de modo que ninguno se dio cuenta de que era un sacerdote. Hablaron abiertamente, pensando que era solamente “un turista amistoso”. El Padre escribió un artículo sobre su experiencia en la revista mensual, Inside the Vatican (El Vaticano por dentro). Uno de los trabajadores que dijo ser uno de los “encargados” opinó así: “la miserable Iglesia está contra nosotros otra vez y nos está causando problemas”. Luego, hablando de su amigo Dan Brown, añadió “como muchos de nosotros, él con frecuencia dice que haría cualquier cosa para demoler esta detestable institución, la Iglesia Católica. Y triunfaremos. Ya verás”. Cuando el Padre O’Connor le pidió que precisara sus afirmaciones, el oficial de producción dijo “al final de esta generación no existirá más la Iglesia Católica, al menos no en Europa occidental. Y en realidad los medios merecen mucho del crédito por su desaparición”.

* Finalmente el público está entendiendo nuestro mensaje“, dijo luego. El mensaje está claramente definido: “la Iglesia Católica tiene que ser debilitada y eventualmente desaparecer de la faz de la tierra. Es la primera enemiga de la humanidad. Siempre lo ha sido”. Este mismo señor le da el crédito de esto a la “televisión, Hollywood, las industrias de la música y el video, junto con cada uno de los diarios que existen, pues todos dicen lo mismo”. Este sujeto también mencionó el rol que algunas universidades han jugado para minar el catolicismo.

¿Quiénes son los Illuminati y qué se dice que han hecho?

En realidad, los Illuminati fueron hombres de la Ilustración que creyeron poseer algún tipo de conocimiento especial que les permitiría reformar Alemania. Weishaupt, su fundador, les pedía a sus seguidores que dejaran a sus familias y amigos –a modo de culto– para que pudieran construir una sociedad revolucionaria. Antes de morir, renunció a todas las sociedades secretas y se reconcilió con la Iglesia Católica. Pero nada de esto se dice porque Brown quiere que creamos que los Illuminati todavía existen.

Pese a que los Illuminati murieron hace mucho tiempo (en 1787), la siguiente es una lista de algunas de las cosas que se dice han realizado. Los Illuminati habrían sido responsables del asesinato de los siguientes presidentes (de EEUU): Abraham Lincoln (1861-1865), William Henry Harrison (1841), Zachary Taylor (1849-1850), James Garfield (1881) y William McKinley (1897-1901). También fueron “probablemente” responsables del asesinato de Warren Harding (1921-1923) y “posiblemente” de Franklin Roosevelt (1933-1945). De cualquier modo, la muerte de la Princesa Diana también habría sido obra suya.

Ciertamente esta sociedad secreta “ha dejado su huella en la historia”. Aquí menciono algunos de los hechos históricos que serían su responsabilidad: la Revolución Francesa; la Revolución Rusa; alentar a Marx y a Engels para que escribieran el Manifiesto Comunista; un intento de derrocar a los Estados Unidos; persuadir al Papa para que disuelva a los jesuitas (a quienes algunos consideran como los fundadores de los Illuminati); manipular al Juez (John) Marshall (1801-1835), Presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos para que entregue los “poderes implícitos” del gobierno federal; instigación de levantamientos en Europa en la década de 1840; manipulación de Lincoln para que adopte un impuesto gradual.

Se dice también que los Illuminati habrían fundado: la Reserva Federal (de EEUU), las Compensaciones de trabajadores, la 16º enmienda (adopción de un impuesto federal a los ingresos); la Liga de Naciones, el Partido Comunista; el Plan Marshall; las Naciones Unidas, el Consejo par las Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral y el Banco Mundial.

También habría jugado un papel importante al fomentar la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial (habrían alentado a Hitler a invadir Polonia), la Guerra Fría y el 11 de septiembre. Es responsable además de los ataques al cristianismo y por dividir a los judíos ortodoxos de los conservadores. El SIDA, el Ébola y el Síndrome de la Guerra del Golfo serían también creación de los Illuminati. Incluso serían responsables del Huracán Katrina y de la Cruz Roja (que se benefició del mismo).

Joseph Dias es el Secretario General del Foro Secular Católico (CSF). Con comentarios de Bill Donahue, Liga Católica (Catholic League – EEUU)

Tomado de:  http://fratres.wordpress.com/2009/03/25/angels-demons-joseph-dias-separates-truth-from-lies-in-the-book-joins-the-catholic-league-in-calling-for-boycott-of-the-catholic-bashing-film/

corazon-1 El camino de la Resurrección es el camino del Amor Divino, que triunfa sobre todas las cosas.
Este triunfo consiste en un aniquilar todo lo que es contrario a Dios.
Este aniquilamiento se hace por vía del dolor. Hay que sufrir para aplastar el mal.
el pecado, el demonio, los errores, las desviaciones, las imperfecciones, todo aquello que no es perfecto o no tiende a conseguir la perfección se anula en la Resurrección de Cristo.
Cristo es el Hombre Nuevo. Por tanto, en Él no existe nada que se dirija hacia el mal. En Él no está el dolor, ni la enfermedad ni la muerte.
Cristo ha resucitado. Esto marca un triunfo y un camino nuevo a la humanidad.
triunfo porque quien ama a Dios vence cualquier maldad. Vence al demonio, vence a la mentira. Es el triunfo del amor.
Es un camino nuevo porque el hombre debe caminar siguiendo los pasos de Cristo Resucitado.
Este caminar se hace con la Gracia Divina.
En esta Gracia, todo debe ayudar a que el hombre pueda vivir la Voluntad de Dios.
La Gracia es la Vida Divina en el alma, pero esta vida se anula cuando el pecado hace su aparición en el alma.
La Gracia es la Resurrección del alma. El alma muere con Cristo en la Cruz al pecado, pero resucita nueva con Él a la vida eterna.
El hombre debe construir su vida según los lineamientos del Espíritu en su espíritu.
Estos lineamientos los marca Dios para cada alma.
Por eso, es importante que cada alma busque a Dios y descubra qué Dios quiere para ella en este mundo.
Si no se hace así, el alma no se conoce y nunca conocerá el plan de Dios sobre ella. Y nunca podrá cambiar de hombre viejo a hombre nuevo.
Sólo el que así resucita puede augurar un nuevo corazón en su ser. Y porque no se da esta resurrección es por lo que el mundo anda encaminado hacia el desastre.
Pidamos a la Virgen María que nos ayude a vivir siempre en gracia para que nunca el pecado nos haga morir de nuevo.
Si hemos resucitado con Cristo, entonces ya nunca más podremos pecar.
Sin embargo, lo hacemos y eso significa que todavía no hemos entendido la Resurrección de Cristo.

La Unicef y la Ops están involucradas en todo el mundo en el control de la natalidad y en el aborto. Éstas y otras organizaciones pretenden enmascarar la verdad con su mentira. Creen que actuando así el mal del mundo se acabará. Pero esto es una ilusión, porque el mal siempre llama al mal y, por tanto, se incrementa.
Los hombres todavía no han aprendido a diferenciar entre el bien y el mal. Por eso, llaman bien a un mal, y mal al bien. No saben que Dios ha puesto en el hombre la luz para poder saber cuándo algo está mal y cuando está bien. Engañados por el demonio pretenden hacer una humanidad nueva con una ley inventada por la razón humana. Pero esto es imposible porque la razón del hombre siempre obedece a Dios y sabe cuándo hace las cosas mal y cuándo bien.
Por eso, hay que denunciar estas argucias de enemigo para que la población esté alerta sobre la maldad que hoy impera en el mundo. El mundo está bajo el poder del demonio y éste no descansa. Pero el hombre será salvado de su ignorancia por el amor de Dios que le descubrirá sus errores.

La Resurrección del Señor es la alegría de nuestro corazón.
Sin esa Resurrección nuestros corazones languidecen de vida y no pueden expresar la alegría de vivir la verdadera vida en Dios.
Si nuestros corazones no tienen a Dios, entonces nadie podrá contar la paz que Dios regala al hombre al hacerlo hijo adoptivo suyo.
Es por esto que siempre en nuestros corazones habrá la esperanza de algo nuevo, porque Cristo ha resucitado, es decir, nos ha dado una nueva vida, distinta a la que nos ofrece el mundo.
La resurrección de Cristo es el camino hacia la nueva vida llena de confianza en el amor de Dios.
Sin esta esperanza todo es vano porque sin Dios nada es posible para el hombre en su devaneo por el mundo. Por eso, nadie debe estar triste porque Cristo está vivo para una vida nueva para el hombre.
Que nuestros pecados no nos conviertan en seres tristes, sin esperanza, porque siempre hay un motivo para amar más.
Cristo ha resucitado para el bien de toda la humanidad.
Cristo está ahì para la alegría del mundo.
Cristo es nuestro Rey siempre.
Pidamos al Señor su espíritu de alegría para decir al hombre que no tema al pecado ni a la muerte sino que confíe siempre en Cristo.

 

“Queridos hermanos y hermanas:

San Marcos nos relata en su Evangelio que los discípulos, bajando del monte de la Transfiguración, discutían entre ellos sobre lo quería decir «resucitar de entre los muertos» (cf. Mc 9,10). Antes, el Señor les había anunciado su pasión y su resurrección a los tres días. Pedro había protestado ante el anuncio de la muerte. Pero ahora se preguntaban qué podía entenderse con el término «resurrección». ¿Acaso no nos sucede lo mismo a nosotros? La Navidad, el nacimiento del Niño divino, nos resulta enseguida hasta cierto punto comprensible. Podemos amar al Niño, podemos imaginar la noche de Belén, la alegría de María, de san José y de los pastores, el júbilo de los ángeles. Pero resurrección, ¿qué es? No entra en el ámbito de nuestra experiencia y, así, el mensaje muchas veces nos parece en cierto modo incomprensible, como una cosa del pasado. La Iglesia trata de hacérnoslo comprender traduciendo este acontecimiento misterioso al lenguaje de los símbolos, en los que podemos conte mplar de alguna manera este acontecimiento sobrecogedor. En la Vigilia Pascual nos indica el sentido de este día especialmente mediante tres símbolos: la luz, el agua y el canto nuevo, el Aleluya.

Primero la luz. La creación de Dios  lo acabamos de escuchar en el relato bíblico  comienza con la expresión: «Que exista la luz» (Gn 1,3). Donde hay luz, nace la vida, el caos puede transformarse en cosmos. En el mensaje bíblico, la luz es la imagen más inmediata de Dios: Él es todo Luminosidad, Vida, Verdad, Luz. En la Vigilia Pascual, la Iglesia lee la narración de la creación como profecía. En la resurrección se realiza del modo más sublime lo que este texto describe como el principio de todas las cosas. Dios dice de nuevo: «Que exista la luz». La resurrección de Jesús es un estallido de luz. Se supera la muerte, el sepulcro se abre de par en par. El Resucitado mismo es Luz, la luz del mundo. Con la resurrección, el día de Dios entra en la noche de la historia. A partir de la resurrección, la luz de Dios se difunde en el mundo y en la historia. Se hace de día. Sólo esta Luz, Jesucristo, es la luz verdadera, más que el fenómeno físico de luz. Él es la pura Luz: Dios mismo, que hace surgir una nueva creación en aquella antigua, y transforma el caos en cosmos.

Tratemos de entender esto aún mejor. ¿Por qué Cristo es Luz? En el Antiguo Testamento, se consideraba a la Torah como la luz que procede de Dios para el mundo y la humanidad. Separa en la creación la luz de las tinieblas, es decir, el bien del mal. Indica al hombre la vía justa para vivir verdaderamente. Le indica el bien, le muestra la verdad y lo lleva hacia el amor, que es su contenido más profundo. Ella es «lámpara para mis pasos» y «luz en el sendero» (cf. Sal 119,105). Además, los cristianos sabían que en Cristo está presente la Torah, que la Palabra de Dios está presente en Él como Persona. La Palabra de Dios es la verdadera Luz que el hombre necesita. Esta Palabra está presente en Él, en el Hijo. El Salmo 19 compara la Torah con el sol que, al surgir, manifiesta visiblemente la gloria de Dios en todo el mundo. Los cristianos entienden: sí, en la resurrección, el Hijo de Dios ha surgido como Luz del mundo. Cristo es la gran Luz de la que proviene toda vida. Él nos hace reconocer la gloria de Dios de un confín al otro de la tierra. Él nos indica la senda. Él es el día de Dios que ahora, avanzando, se difunde por toda la tierra. Ahora, viviendo con Él y por Él, podemos vivir en la luz.

En la Vigilia Pascual, la Iglesia representa el misterio de luz de Cristo con el signo del cirio pascual, cuya llama es a la vez luz y calor. El simbolismo de la luz se relaciona con el del fuego: luminosidad y calor, luminosidad y energía transformadora del fuego: verdad y amor van unidos. El cirio pascual arde y, al arder, se consume: cruz y resurrección son inseparables. De la cruz, de la autoentrega del Hijo, nace la luz, viene la verdadera luminosidad al mundo. Todos nosotros encendemos nuestras velas del cirio pascual, sobre todo las de los recién bautizados, a los que, en este Sacramento, se les pone la luz de Cristo en lo más profundo de su corazón. La Iglesia antigua ha calificado el Bautismo como fotismos, como Sacramento de la iluminación, como una comunicación de luz, y lo ha relacionado inseparablemente con la resurrección de Cristo. En el Bautismo, Dios dice al bautizando: «Recibe la luz». El bautizando es introducido en la luz de Cristo. Ahora, Cristo separa la luz de las tinieblas. En Él reconocemos lo verdadero y lo falso, lo que es la luminosidad y lo que es la oscuridad. Con Él surge en nosotros la luz de la verdad y empezamos a entender. Una vez, cuando Cristo vio a la gente que había venido para escucharlo y esperaba de Él una orientación, sintió lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor (cf. Mc 6,34). Entre las corrientes contrastantes de su tiempo, no sabían dónde ir. Cuánta compasión debe sentir Cristo también en nuestro tiempo por tantas grandilocuencias, tras las cuales se esconde en realidad una gran desorientación. ¿Dónde hemos de ir? ¿Cuáles son los valores sobre los cuales regularnos? ¿Los valores en que podemos educar a los jóvenes, sin darles normas que tal vez no aguantan o exigirles algo que quizás no se les debe imponer? Él es la Luz. El cirio bautismal es el símbolo de la iluminación que recibimos en el Bautismo. Así, en esta hora, también san Pablo nos habla muy directamente. En la Carta a los F ilipenses, dice que, en medio de una generación tortuosa y c! onvulsa, los cristianos han de brillar como lumbreras del mundo (cf. 2,15). Pidamos al Señor que la llamita de la vela, que Él ha encendido en nosotros, la delicada luz de su palabra y su amor, no se apague entre las confusiones de estos tiempos, sino que sea cada vez más grande y luminosa, con el fin de que seamos con Él personas amanecidas, astros para nuestro tiempo.

El segundo símbolo de la Vigilia Pascual  la noche del Bautismo  es el agua. Aparece en la Sagrada Escritura y, por tanto, también en la estructura interna del Sacramento del Bautismo en dos sentidos opuestos. Por un lado está el mar, que se manifiesta como el poder antagonista de la vida sobre la tierra, como su amenaza constante, pero al que Dios ha puesto un límite. Por eso, el Apocalipsis dice que en el mundo nuevo de Dios ya no habrá mar (cf. 21,1). Es el elemento de la muerte. Y por eso se convierte en la representación simbólica de la muerte en cruz de Jesús: Cristo ha descendido en el mar, en las aguas de la muerte, como Israel en el Mar Rojo. Resucitado de la muerte, Él nos da la vida. Esto significa que el Bautismo no es sólo un lavacro, sino un nuevo nacimiento: con Cristo es como si descendiéramos en el mar de la muerte, para resurgir como criaturas nuevas.

El otro modo en que aparece el agua es como un manantial fresco, que da la vida, o también como el gran río del que proviene la vida. Según el primitivo ordenamiento de la Iglesia, se debía administrar el Bautismo con agua fresca de manantial. Sin agua no hay vida. Impresiona la importancia que tienen los pozos en la Sagrada Escritura. Son lugares de donde brota la vida. Junto al pozo de Jacob, Cristo anuncia a la Samaritana el pozo nuevo, el agua de la vida verdadera. Él se manifiesta como el nuevo Jacob, el definitivo, que abre a la humanidad el pozo que ella espera: ese agua que da la vida y que nunca se agota (cf. Jn 4,5.15). San Juan nos dice que un soldado golpeó con una lanza el costado de Jesús, y que del costado abierto, del corazón traspasado, salió sangre y agua (cf. Jn 19,34). La Iglesia antigua ha visto aquí un símbolo del Bautismo y la Eucaristía, que provienen del corazón traspasado de Jesús. En la muerte, Jesús se ha convertido Él mismo en el manantial. El pro feta Ezequiel percibió en una visión el Templo nuevo del que brota un manantial que se transforma en un gran río que da la vida (cf. 47,1.12): en una Tierra que siempre sufría la sequía y la falta de agua, ésta era una gran visión de esperanza. El cristianismo de los comienzos entendió que esta visión se ha cumplido en Cristo. Él es el Templo auténtico y vivo de Dios. Y es la fuente de agua viva. De Él brota el gran río que fructifica y renueva el mundo en el Bautismo, el gran río de agua viva, su Evangelio que fecunda la tierra. Pero Jesús ha profetizado en un discurso durante la Fiesta de las Tiendas algo más grande aún: «El que cree en mí … de sus entrañas manarán torrentes de agua viva» (Jn 7,38). En el Bautismo, el Señor no sólo nos convierte en personas de luz, sino también en fuentes de las que brota agua viva. Todos nosotros conocemos personas de este tipo, que nos dejan en cierto modo sosegados y renovados; personas que son como el agua fresca de un manantial. No hemos de pensar sólo en los grandes personajes, como Agustín! , Franci sco de Asís, Teresa de Ávila, Madre Teresa de Calcuta, y así sucesivamente; personas por las que han entrado en la historia realmente ríos de agua viva. Gracias a Dios, las encontramos continuamente también en nuestra vida cotidiana: personas que son una fuente. Ciertamente, conocemos también lo opuesto: gente de la que promana un vaho como el de un charco de agua putrefacta, o incluso envenenada. Pidamos al Señor, que nos ha dado la gracia del Bautismo, que seamos siempre fuentes de agua pura, fresca, saltarina del manantial de su verdad y de su amor.

El tercer gran símbolo de la Vigilia Pascual es de naturaleza singular, y concierne al hombre mismo. Es el cantar el canto nuevo, el aleluya. Cuando un hombre experimenta una gran alegría, no puede guardársela para sí mismo. Tiene que expresarla, transmitirla. Pero, ¿qué sucede cuando el hombre se ve alcanzado por la luz de la resurrección y, de este modo, entra en contacto con la Vida misma, con la Verdad y con el Amor? Simplemente, que no basta hablar de ello. Hablar no es suficiente. Tiene que cantar. En la Biblia, la primera mención de este cantar se encuentra después de la travesía del Mar Rojo. Israel se ha liberado de la esclavitud. Ha salido de las profundidades amenazadoras del mar. Es como si hubiera renacido. Está vivo y libre. La Biblia describe la reacción del pueblo a este gran acontecimiento de salvación con la expresión: «El pueblo creyó en el Señor y en Moisés, su siervo» (cf. Ex 14,31). Sigue a continuación la segunda reacción, que se desprende de la primera como una especie de necesidad interior: «Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron un cántico al Señor». En la Vigilia Pascual, año tras año, los cristianos entonamos después de la tercera lectura este canto, lo entonamos como nuestro cántico, porque también nosotros, por el poder de Dios, hemos sido rescatados del agua y liberados para la vida verdadera.

La historia del canto de Moisés tras la liberación de Israel de Egipto y el paso del Mar Rojo, tiene un paralelismo sorprendente en el Apocalipsis de san Juan. Antes del comienzo de las últimas siete plagas a las que fue sometida la tierra, al vidente se le aparece «una especie de mar de vidrio veteado de fuego; en la orilla estaban de pie los que habían vencido a la bestia, a su imagen y al número que es cifra de su nombre: tenían en sus manos las arpas que Dios les había dado. Cantaban el cántico de Moisés, el siervo de Dios, y el cántico del Cordero» (Ap 15,2s). Con esta imagen se describe la situación de los discípulos de Jesucristo en todos los tiempos, la situación de la Iglesia en la historia de este mundo. Humanamente hablando, es una situación contradictoria en sí misma. Por un lado, se encuentra en el éxodo, en medio del Mar Rojo. En un mar que, paradójicamente, es a la vez hielo y fuego. Y ¿no debe quizás la Iglesia, por decirlo así, caminar siempre sobre el mar, a través del fuego y del frío? Considerándolo humanamente, debería hundirse. Pero mientras aún camina por este Mar Rojo, canta, entona el canto de alabanza de los justos: el canto de Moisés y del Cordero, en el cual se armonizan la Antigua y la Nueva Alianza. Mientras que a fin de cuentas debería hundirse, la Iglesia entona el canto de acción de gracias de los salvados. Está sobre las aguas de muerte de la historia y, no obstante, ya ha resucitado. Cantando, se agarra a la mano del Señor, que la mantiene sobre las aguas. Y sabe que, con eso, está sujeta, fuera del alcance de la fuerza de gravedad de la muerte y del mal  una fuerza de la cual, de otro modo, no podría escapar , sostenida y atraída por la nueva fuerza de gravedad de Dios, de la verdad y del amor. Por el momento, se encuentra entre los dos campos de gravitación. Pero desde que Cristo ha resucitado, la gravitación del amor es más fuerte que la del odio; la fuerza de gravedad de la vida es más fuerte qu e la de la muerte. ¿Acaso no es ésta realmente la situación ! de la Ig lesia de todos los tiempos? Siempre se tiene la impresión de que ha de hundirse, y siempre está ya salvada. San Pablo ha descrito así esta situación: «Somos… los moribundos que están bien vivos» (2 Co 6,9). La mano salvadora del Señor nos sujeta, y así podemos cantar ya ahora el canto de los salvados, el canto nuevo de los resucitados: ¡aleluya! Amén.”